Es prácticamente imposible comenzar esta reflexión sobre las TIC´s y su eventual impacto sobre la educación en Chile, sin partir primero por establecer el marco en el cual se estaría pretendiendo generar su absorción e integración en el área. Es así que cuando el Ministerio de Educación de Chile fijó el nuevo marco curricular para la educación básica y media (Decreto 232, 40 y 220), uno de sus elementos centrales consistió en establecer el aprendizaje, más que la enseñanza, como eje articulador del trabajo pedagógico. Dicho reconocimiento establece la necesidad de reorientar el trabajo en el aula desde uno basado principalmente en actividades lectivas e instruccionales a uno rico en actividades de exploración, búsqueda de información y construcción de nuevos conocimientos por parte de los alumnos. Estas últimas impregnadas todas de una esperanza de la autoridad sobre el verdadero impacto que se debiese esperar de las TIC´s.
Apoya esta concepción de cambio todo el diseño que la red de Enlaces del MINEDUC ha efectuado en torno a los denominados Mapas de Progreso para las competencias TIC durante la formación de nuestros escolares y, más importante aún, la definición de los llamados Estándares y Competencias TIC en la Formación Inicial de Docentes. En particular, se establece una serie de dimensiones de manejo tecnológico y pedagógico, tras la integración curricular de las TIC´s y propendiendo a alcanzar niveles de inserción avanzados por hoy casuísticos y no sistemáticos, por sobre los niveles eminentemente de pre-integración observados y centrados aún en la presentación de contenidos.
Sin duda alguna todo este remodelamiento tanto de los espacios laborales en donde se desenvuelve el docente como la lógica de la didáctica con TIC que debiera ejecutarse e impregnarse en beneficio de los estudiantes del Chile de hoy, demanda el diseño de ambientes de aprendizaje destinados a operacionalizar el “aprender a aprender” y a proveer las condiciones para que los estudiantes a partir de sus conocimientos previos, y dadas sus características individuales, construyan nuevos conocimientos.
Indudablemente, claves son la presencia de una didáctica respetuosa del perfil multimedial del aprendiz actual, con material de apoyo y una actuación docente estratégica orientada a motivar el interés y la participación para que dicha construcción sea posible. En específico, se demandan el desarrollo de habilidades cognitivas más allá de las que contemplan las tradicionales competencias básicas de lecto-escitura, y una dotación y apropiación, por parte del aprendiz, de estrategias TIC´s de aprendizaje para adquirir, codificar, recuperar y apoyar el procesamiento de los contenidos incluidos en las actividades de aprendizaje que hoy se diseñan [1,2,6].
No obstante lo anterior, un ejemplo característico de lo que ocurre en la práctica docente referida a la integración de las TIC´s se puede observar con gran nitidez en la implementación didáctica de los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios que prescribe el MINEDUC para el desarrollo de la capacidad lectora al término del cuarto básico [4]. Inclusive, habiéndose establecido explícitamente las orientaciones metodológicas para hacer efectiva la consecución de tal competencia, sugiriendo la incorporación a su enseñanza y al quehacer docente de recursos metodológicos tradicionales y otros de marcado carácter tecnológico, persisten las actividades formativas dependientes de la cuantía de lecturas que enfrenta el alumno y su evaluación centrada sólo en la capacidad de aprehensión o memorización de elementos explícitos presentes en los textos fuentes; por ende, en una lectura no significativa. [4, 5]
Sin embargo, el grado de efectividad sobre la competencia lectora dependerá de la frecuencia con que se practiquen y el nivel de internalización que posea el docente de la naturaleza estratégica de tales prácticas [5]. Existe el riesgo que la actividad formativa se centre sólo en la cuantía de lecturas que enfrente el alumno y en una evaluación centrada sólo en la capacidad de aprehensión o memorización de elementos explícitos presentes en los textos fuente; por ende, en una lectura no significativa.
Por el lado de las aplicaciones de software, tales orientaciones se ven asistidas por los recursos digitales de que dispone la Red Enlaces (www.redenlaces.cl ) para el fortalecimiento de la lectura. Un vistazo al Bazar Tecnológico provisto por esta instancia permite apreciar, por ejemplo, Kid Pix, Abrapalabra, El Conejo Lector y El Príncipe Feliz, entre otros, que buscan fomentar el uso curricular de los recursos informáticos en pro de la competencia lectora. Se declara abiertamente en la propia página web de Enlaces su carácter de “recursos didácticos en apoyo al desarrollo de las actividades de aprendizaje diseñadas por el profesor”. Se admiten aplicaciones centradas en la ejercitación, la simulación, el juego, tutoriales, hiperhistorias, historias y cuentos, editores, entre otros, que se evalúan en torno a: el nivel de actividad que proponga al alumno (constructividad), la posibilidad de exploración que proponga (navegabilidad), la dinámica de comunicación y retroalimentación con el usuario aprendiz (interactividad), la calidad del contenido (relevancia pro aprendizaje) y la calidad del diseño de la interfaz orientada a facilitar la navegación por el contenido.
Sin embargo, una mirada profunda a la disponibilidad de estos recursos, permite observar una adecuada capacidad interactiva, de edición y de multimedia, bien especializada en la presentación o representación de contenido, pero débil aún en la dotación de herramientas que permitan al aprendiz la construcción de su propio conocimiento. Específicamente faltan estrategias para que el aprendiz operacionalice esta práctica, creando, reteniendo, codificando, organizando, reorganizando información y, de paso, corrigiendo errores. Faltan estrategias para la integración curricular efectiva de las TIC [3].
Dadas las dificultades en operacionalizar las orientaciones metodológicas centradas en el aprendizaje y la escasa disponibilidad de aplicaciones de software orientadas al procesamiento de volúmenes de contenido con crecimientos exponenciales, urge entonces diseñar, implementar y evaluar programas que den sentido al aprendizaje con tecnología.
La idea es, por ejemplo, que las competencia básicas de lecto-escritura cuenten urgentemente con su referente TIC impregnado de tales recursos metodológicos, presentando un software menos abusivo de la multimedia, que no confunda interactividad con navegación, pero si más facilitador de los aprendizajes lectores estratégicos esperados y respetuosos del perfil multimedial actual de los alumnos.
En general, se trata entonces de que las TIC´s se orienten a estimular y desarrollar los procesos cognitivos involucrados en el proceso de aprendizaje, atreviéndose a migrar desde prácticas dictaminadas por el paradigma del contenido propio de una sociedad industrial que ya no existe [7]. Es el docente de la sociedad del conocimiento y la creatividad quien no puede permitir que todo el potencial contenido en las TIC´s no establezca desde ya una relación simbiótica con la didáctica de todos y cada uno de los ámbitos del conocimiento que se enseñan en nuestro sistema educativo. Dicho de otro modo, lo TIC´s, al igual de lo que sucede con los aspectos valórico-actitudinales presentes en el currículum prescrito por la autoridad ministerial, tal vez deba administrarse a los estudiantes bajo la lógica del “efecto demostración” en donde estos aprecien en vivo y en directo las ventajas de aprendizajes más atractivos y significativos producto de usos inteligentes de la tecnología disponible.
Así entonces, errar en enseñar la importancia del respeto y la convivencia con los demás recurriendo sólo a pasarles dichos tópicos como contenido es tan grave como la integración de las TIC´s enseñándolas como TIC´s y no como estrategias para alcanzar mejores resultados educativos. Por último, el acento debería ponerse en la transferencia del potencial TIC a situaciones de aula o de aprendizaje tan diversas como el currículum, pero sólo si antes la docencia comprende que la brecha entre los perfiles del alumno (nativos digitales) y los propios (inmigrantes digitales) pasa por subordinar el quehacer pedagógico al “aprendizaje” que señala el MINEDUC y a las herramientas que a diario y en forma connatural y espontánea utilizan los primeros para cumplir con los desafíos escolares que se les presentan. Por ahora en forma intuitiva, pero que deben sistematizarse y apropiarse para conformar estilos de aprendizaje a la altura de nuestros tiempos.
Referencias Bibliográficas
[1] Amestoy, M. (2002). La investigación sobre el desarrollo y la enseñanza de las habilidades de pensamiento. Revista Electrónica de Investigación Educativa. 4 (1) 129-159.
[2] Bara, P. (2001). Estrategias Metacognitivas y de Aprendizaje: Estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Educación, Depto. de Didáctica y Organización Escolar.
[3] MINEDUC (2007). Programas de Estudio Primer Ciclo. http://www.mineduc.cl/index.php?id_seccion=1747&id_portal=1&id_contenido=3957 (Accesado 11/04/2008)
[4] Pezoa, C. (2000). Estrategias de Aprendizaje: una propuesta en el contexto universitario. Santiago de Chile: Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.
[5] Ponce, H., López, M., Labra, J., Brugerolles, J. & Tirado, C. (2007). Evaluación Experimental de un programa virtual de entrenamiento en lectura significativa (E-PELS). Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa. (por aparecer en Vol. 5, N°2, versión impresa).
[6] Román, J. M. (2004). Procedimiento de aprendizaje autorregulado para universitarios: la estrategia de lectura significativa de textos. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 2 (1), 113-132.
[7] Román, M. (2005). Sociedad del Conocimiento y Refundación de la Escuela desde el Aula. Barcelona: Ventrosa Impresores.
Apoya esta concepción de cambio todo el diseño que la red de Enlaces del MINEDUC ha efectuado en torno a los denominados Mapas de Progreso para las competencias TIC durante la formación de nuestros escolares y, más importante aún, la definición de los llamados Estándares y Competencias TIC en la Formación Inicial de Docentes. En particular, se establece una serie de dimensiones de manejo tecnológico y pedagógico, tras la integración curricular de las TIC´s y propendiendo a alcanzar niveles de inserción avanzados por hoy casuísticos y no sistemáticos, por sobre los niveles eminentemente de pre-integración observados y centrados aún en la presentación de contenidos.
Sin duda alguna todo este remodelamiento tanto de los espacios laborales en donde se desenvuelve el docente como la lógica de la didáctica con TIC que debiera ejecutarse e impregnarse en beneficio de los estudiantes del Chile de hoy, demanda el diseño de ambientes de aprendizaje destinados a operacionalizar el “aprender a aprender” y a proveer las condiciones para que los estudiantes a partir de sus conocimientos previos, y dadas sus características individuales, construyan nuevos conocimientos.
Indudablemente, claves son la presencia de una didáctica respetuosa del perfil multimedial del aprendiz actual, con material de apoyo y una actuación docente estratégica orientada a motivar el interés y la participación para que dicha construcción sea posible. En específico, se demandan el desarrollo de habilidades cognitivas más allá de las que contemplan las tradicionales competencias básicas de lecto-escitura, y una dotación y apropiación, por parte del aprendiz, de estrategias TIC´s de aprendizaje para adquirir, codificar, recuperar y apoyar el procesamiento de los contenidos incluidos en las actividades de aprendizaje que hoy se diseñan [1,2,6].
No obstante lo anterior, un ejemplo característico de lo que ocurre en la práctica docente referida a la integración de las TIC´s se puede observar con gran nitidez en la implementación didáctica de los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios que prescribe el MINEDUC para el desarrollo de la capacidad lectora al término del cuarto básico [4]. Inclusive, habiéndose establecido explícitamente las orientaciones metodológicas para hacer efectiva la consecución de tal competencia, sugiriendo la incorporación a su enseñanza y al quehacer docente de recursos metodológicos tradicionales y otros de marcado carácter tecnológico, persisten las actividades formativas dependientes de la cuantía de lecturas que enfrenta el alumno y su evaluación centrada sólo en la capacidad de aprehensión o memorización de elementos explícitos presentes en los textos fuentes; por ende, en una lectura no significativa. [4, 5]
Sin embargo, el grado de efectividad sobre la competencia lectora dependerá de la frecuencia con que se practiquen y el nivel de internalización que posea el docente de la naturaleza estratégica de tales prácticas [5]. Existe el riesgo que la actividad formativa se centre sólo en la cuantía de lecturas que enfrente el alumno y en una evaluación centrada sólo en la capacidad de aprehensión o memorización de elementos explícitos presentes en los textos fuente; por ende, en una lectura no significativa.
Por el lado de las aplicaciones de software, tales orientaciones se ven asistidas por los recursos digitales de que dispone la Red Enlaces (www.redenlaces.cl ) para el fortalecimiento de la lectura. Un vistazo al Bazar Tecnológico provisto por esta instancia permite apreciar, por ejemplo, Kid Pix, Abrapalabra, El Conejo Lector y El Príncipe Feliz, entre otros, que buscan fomentar el uso curricular de los recursos informáticos en pro de la competencia lectora. Se declara abiertamente en la propia página web de Enlaces su carácter de “recursos didácticos en apoyo al desarrollo de las actividades de aprendizaje diseñadas por el profesor”. Se admiten aplicaciones centradas en la ejercitación, la simulación, el juego, tutoriales, hiperhistorias, historias y cuentos, editores, entre otros, que se evalúan en torno a: el nivel de actividad que proponga al alumno (constructividad), la posibilidad de exploración que proponga (navegabilidad), la dinámica de comunicación y retroalimentación con el usuario aprendiz (interactividad), la calidad del contenido (relevancia pro aprendizaje) y la calidad del diseño de la interfaz orientada a facilitar la navegación por el contenido.
Sin embargo, una mirada profunda a la disponibilidad de estos recursos, permite observar una adecuada capacidad interactiva, de edición y de multimedia, bien especializada en la presentación o representación de contenido, pero débil aún en la dotación de herramientas que permitan al aprendiz la construcción de su propio conocimiento. Específicamente faltan estrategias para que el aprendiz operacionalice esta práctica, creando, reteniendo, codificando, organizando, reorganizando información y, de paso, corrigiendo errores. Faltan estrategias para la integración curricular efectiva de las TIC [3].
Dadas las dificultades en operacionalizar las orientaciones metodológicas centradas en el aprendizaje y la escasa disponibilidad de aplicaciones de software orientadas al procesamiento de volúmenes de contenido con crecimientos exponenciales, urge entonces diseñar, implementar y evaluar programas que den sentido al aprendizaje con tecnología.
La idea es, por ejemplo, que las competencia básicas de lecto-escritura cuenten urgentemente con su referente TIC impregnado de tales recursos metodológicos, presentando un software menos abusivo de la multimedia, que no confunda interactividad con navegación, pero si más facilitador de los aprendizajes lectores estratégicos esperados y respetuosos del perfil multimedial actual de los alumnos.
En general, se trata entonces de que las TIC´s se orienten a estimular y desarrollar los procesos cognitivos involucrados en el proceso de aprendizaje, atreviéndose a migrar desde prácticas dictaminadas por el paradigma del contenido propio de una sociedad industrial que ya no existe [7]. Es el docente de la sociedad del conocimiento y la creatividad quien no puede permitir que todo el potencial contenido en las TIC´s no establezca desde ya una relación simbiótica con la didáctica de todos y cada uno de los ámbitos del conocimiento que se enseñan en nuestro sistema educativo. Dicho de otro modo, lo TIC´s, al igual de lo que sucede con los aspectos valórico-actitudinales presentes en el currículum prescrito por la autoridad ministerial, tal vez deba administrarse a los estudiantes bajo la lógica del “efecto demostración” en donde estos aprecien en vivo y en directo las ventajas de aprendizajes más atractivos y significativos producto de usos inteligentes de la tecnología disponible.
Así entonces, errar en enseñar la importancia del respeto y la convivencia con los demás recurriendo sólo a pasarles dichos tópicos como contenido es tan grave como la integración de las TIC´s enseñándolas como TIC´s y no como estrategias para alcanzar mejores resultados educativos. Por último, el acento debería ponerse en la transferencia del potencial TIC a situaciones de aula o de aprendizaje tan diversas como el currículum, pero sólo si antes la docencia comprende que la brecha entre los perfiles del alumno (nativos digitales) y los propios (inmigrantes digitales) pasa por subordinar el quehacer pedagógico al “aprendizaje” que señala el MINEDUC y a las herramientas que a diario y en forma connatural y espontánea utilizan los primeros para cumplir con los desafíos escolares que se les presentan. Por ahora en forma intuitiva, pero que deben sistematizarse y apropiarse para conformar estilos de aprendizaje a la altura de nuestros tiempos.
Referencias Bibliográficas
[1] Amestoy, M. (2002). La investigación sobre el desarrollo y la enseñanza de las habilidades de pensamiento. Revista Electrónica de Investigación Educativa. 4 (1) 129-159.
[2] Bara, P. (2001). Estrategias Metacognitivas y de Aprendizaje: Estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Educación, Depto. de Didáctica y Organización Escolar.
[3] MINEDUC (2007). Programas de Estudio Primer Ciclo. http://www.mineduc.cl/index.php?id_seccion=1747&id_portal=1&id_contenido=3957 (Accesado 11/04/2008)
[4] Pezoa, C. (2000). Estrategias de Aprendizaje: una propuesta en el contexto universitario. Santiago de Chile: Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.
[5] Ponce, H., López, M., Labra, J., Brugerolles, J. & Tirado, C. (2007). Evaluación Experimental de un programa virtual de entrenamiento en lectura significativa (E-PELS). Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa. (por aparecer en Vol. 5, N°2, versión impresa).
[6] Román, J. M. (2004). Procedimiento de aprendizaje autorregulado para universitarios: la estrategia de lectura significativa de textos. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 2 (1), 113-132.
[7] Román, M. (2005). Sociedad del Conocimiento y Refundación de la Escuela desde el Aula. Barcelona: Ventrosa Impresores.
5 comentarios:
Ufff bastante extenso tu artículo pero de mucho contenido; como siempre "harta" información y poco tiempo para la acción.
Saludos.
Lo mismo. Me quedè pensando hasta que punto sirven esos trucos para blog de "seguir leyendo"
Te dejo este documento que puede complementar la disertacion que haces en este trabajo de la primera unidad
link
DANILO BERMUDEZ
la pregunta es cómo se realiza una integración curricular efectiva de las TIC ?That's the question!
Sí, a veces suena utopico, hablar de integración de las TICS curricular, cuando la brecha digital en muchos países es ENORME.
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